Bochini siempre cumple
Pocos nombres como el de un jugador remitan tan rápidamente a un equipo. Ricardo Bochini es Independiente y un 25 de enero nacía este máximo ídolo de la historia del club. Nació en 1954 y sus primeros pasos fueron en Zárate (su ciudad natal). Creció junto a sus nueve hermanos hasta que Luis Cirulli lo descubrió y lo llevó a jugar a la séptima división de Belgrano Zárate. Los intentos para probarlo en clubes grandes fueron varios.
Pero para Boca, el Bocha era muy petiso y entonces rebotó. Después llegó el turno de San Lorenzo pero un desencuentro con la persona que iba a realizar la prueba, no le permitió mostrarse. Sin embargo, y lejos de darse por vencido, se acercó hasta Independiente donde Nito Veiga lo fichó de inmediato. Le alcanzó con verlo en acción solo diez minutos para convencerse de que estaba ante un jugador de los diferente. Tanto así que con sólo 15 años, lo incluyeron en el preliminar ante San Martín de Tucumán, en el que convirtió un gol.
El Bocha hizo todas las Inferiores en el Rojo hasta que llegó su debut en la Primera. Fue el 25 de junio de 1972, a los 18 años y de la mano de Pedro Dellacha, saltó a la cancha por primera vez en Primera. Iban 74 minutos de juego, cuando Bochini pisó el cesped del Monumental. Ese día, Independiente perdió ante River por 1 a 0 pero se iniciaba la carrera de uno de los jugadores más importantes en la historia del fútbol argentino.
Su primer gol llegó el 19 de noviembre de ese año, ante nada más ni nada menos que Racing ante Ubaldo Fillol en cancha de Boca. Sus toques sutiles, sus gambetas y sus pases de gol a jugadores como Ruiz Moreno (a quien había conocido durante su prueba primer prueba en el "Rojo"), Norberto Outes, Daniel Astegiano, Marcelo Reggiardo y Alfredo Alfaro Moreno entre otros, lo llevaron a ganarse rápidamente el corazón de los hinchas y el título de ídolo.
Si bien no fue un goleador nato, muchos de sus conversiones son recordadas por la importancia de los mismos en la historia del club. Uno de ellos le convirtió a Peñarol en la Copa Libertadores de 1976 (gol que sería posteriormente recopilado por Diego Maradona) y el del 2 a 2 ante Talleres, como visitante, en la final de 1977.
Bochini solo vistió dos camisetas en toda su carrera profesional. La de Independiente y la de la Selección Argentina, en la que no tuvo mucha suerte.
A pesar de formar parte de varios encuentros bajo las órdenes de César Luis Menotti en 1978, quedó fuera de la lista de buena fe del mundial de ese año (el dt se inclinó por Norberto Alonso) y tampoco participó de la Copa Mundial de 1982. Tras un pedido expreso de Maradona a Carlos Bilardo, Bochini fue convocado para el mundial de México '86. En dicha competencia, jugó unos pocos minutos haciendo su debut en el certamen el 25 de Junio, en la victoria por 2 a 0 ante Bélgica. Ese día, reemplazó a Burruchaga y Diego le dijo una de las frases que quedará en la historia: "Dibuje maestro!".
Entre su actuación en Independiente y en la Selección Nacional (27), sumó 740 partidos, y 107 goles. Además de formar parte del plantel campeón del mundial de 1986, obtuvo con el Rojo 16 títulos en total: cuatro campeonatos locales (1977, 1978, 1983 y la temporada 1988/89), cuatro Copas Libertadores (73, 74, 75 y 84). Participó en las tres Copas Interamericanas logradas por el club de Avellaneda y en una de ellas convirtió uno de los goles que le permitió dar la vuelta olímpica. También logró dos Copas Intercontinentales: una en 1973 y la otra en 1983.
El fútbol lamentó su retiro el 5 de mayo de 1991, tras sufrir una lesión provocada por una falta de Pablo Erbín en el encuentro que Independiente empató 1 a 1 ante Estudiantes. Pero, Bochini volvería saltar a la cancha. El 25 de febrero de 2007 cuando participó de un partido simbólico vistiendo la casaca de Barracas Bolivar y jugó 42 minutos. El encuentro correspondía a la sexta fecha de la Zona 57 del Torneo del Interior, quinta división del fútbol argentino y los "Arrabaleros" ganaron por 2 a 1, obteniendo la clasificación a la siguiente ronda.
Bochini se convirtió en uno de los máximos idolos de Independiente y continua recibiendo el cariño de la gente quienes siempre le demostraron su amor incondicional. Ese amor y ese respeto derivó en el renombramiento de una de las calles que rodea al estadio del "Rojo", y que desde el 17 de julio de 2007 lleva el nombre de Ricardo Bochini, uno de los jugadores más habilidosos y técnicos que nuestro fútbol vio pasar y, que seguramente, será difícil de olvidar.
Fuente : Olé
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